Pues si amigos, como lo oís, la vida con standbys puede ser muy impredecible, tanto como para despertarte un viernes por la mañana, mirar el calendario, verlo vacío y pensar, ¿y si voy a Abu Dhabi?
Pues así fue, confirmé mis billetes con la aerolínea y esa misma tarde noche ya estaba cogiendo mis bártulos y yendo al aeropuerto. El plan era, coger el vuelo por la noche, dormir en el avión (así me ahorro unos euros, que en esta economía no se puede todo) llegar tempranito a la mañana a Emiratos, pasar todo el sábado explorando la ciudad y volver el domingo para dormir ya de vuelta en casa.
Siguiendo mi maravilloso plan, yo cual reina pudiente, me planté en la sala VIP del aeropuerto (uno aprovecha los beneficios de Revolut hasta la médula) comiendo algo y preparando un poco lo que iba a ver al día siguiente. Sin problemas me subí al avión y como siempre, volar con Etihad, un gusto. La tripulación de cabina super agradables y atentos y los asientos bien cómodos, así que como en todo vuelo nocturno procedo con ritual: antifaz y tapones y a dormir para poder estar lo más descansado posible para el día siguiente.
Me despierto ya en Emiratos y después de pasar la aduana cojo un bus y dirección al centro a buscar mi hostel; uno de los pocos de la ciudad, ubicada al lado de la playa de Corniche. Un hostel agradable y sencillo regentado por una Filipina super agradable y con muchas ganas de hablar (que yo en ese momento, con la diferencia horaria y habiendo “dormido” en el avión, no tenía) una vez allí me instalé, dormí una pequeña siesta (más que merecida y que nadie diga lo contrario) y ya me dispuse a hacer lo que había venido a hacer, deborar Abu Dhabi.
La idea era: visitar la mezquita de Sheikh Zayed, dar una vuelta por la ciudad y por la tarde tenía un tour contratado para ir al desierto, pero como siempre, pequé de confiado, y es que en Emiratos, las ciudades son muy grandes y las distancias enormes, no puedes ir dando un paseo a todos los sitios. PARA NADA, hay que ir a todos lados en Taxi o en Uber.
Aquí el bricoconsejo del día, en Emiratos, sorprendentemente, las aplicaciones de VTC (Uber, etc.) son más caras que coger un taxi y además son igual de seguras, así que si dudáis, el taxi es una buena opción ahí.
Empecé por la mezquita, y qué decir… un edificio increíble y majestuoso, impecable y pulcro, la verdad una pasada, super bien cuidado, bien organizado… se nota que le ponen cariño. Y aún habiendo ido en Ramadán, la cantidad de gente era más que aceptable.

Acabé la visita y me dirigí a la playa de Corniche, que me generaba mucha curiosidad como sería una playa por esos lares y la verdad no defraudó, una playa super bonita, cuidada, con el agua cristalina y todo lleno de arbolitos inmaculados sin una rama que desentonara ni sobrepasara la fina línea que marcaban el paseo marítimo.

Finalmente, me apresuré al punto de quedada para empezar el tour y al desierto nos dirigimos con todo el grupo. La verdad que tengo que decir que me tocó un grupo fantástico, que se agradece muchísimo cuando viajas solo, me tocó una pareja de turcos (enamorados de España), una pareja de franceses muy agradables y una holandesa que viaja sola.
Primero nos dirigimos a una granja de camellos, donde los pudimos ver de bien cerca y les dimos de comer, una experiencia muy bonita, la verdad, son animales entrañables y poderlos ver de cerca es algo que no pasa todos los días.

Después de eso nos adentramos al desierto más duro en unos jeep y entramos a las dunas. Y qué experiencia… al principio a mi me cogió un poco desprevenido y pensé que íbamos a tener un accidente, pero cuando vi que seguía buscando esos giros locos, esos acelerones imprevisibles pensé, o está loco o la actividad es así, y efectivamente, me había subido a una montaña rusa en el desierto… pero como nos reímos todos con cada giro, subida y bajada.

Acabamos la actividad en un oasis, donde pudimos hacer Sandboarding, montar camellos y donde nos dieron de cenar. La verdad es que tengo que decir que este tour estaba muy bien montado, la organización fue increíble, la calidad de todo muy buena y la experiencia en general increíble (el tour lo cogí con OceanAir travels, por si os interesa). Volvimos que ya era de noche y me dejaron en el hostel que sobre las 10 de la noche, y seguro que pensáis, y a dormir no? 3/4 horas de sueño la noche anterior, todo el día recorriendo la ciudad bajo un sol de justicia, desierto, etc. ¿debías estar muerto no? Pues la respuesta es que sí. ¿Me fui a dormir? Efectivamente no. ¿Os acordáis de la chica holandesa? Pues hicimos muy buenas migas y nos fuimos a dar una vuelta por la playa y hablando acabamos andando como 10 km, fácil, ¿no?

Después de eso, el ansiado momento de cama y a dormir que al día siguiente tocaba volver para casa, que es lo que tiene irse un finde a Abu Dhabi, que no te da para mucho más. Taxi, aeropuerto y de nuevo sala VIP, de la que aproveché hasta la última tostada. De vuelta, como era un viaje de día aproveché todo el viaje para trabajar, ella trabajadora y ya llegué a casa por la tarde noche con muchas ganas de dormir pero con una sonrisa de oreja a oreja por lo divertido y random que había sido este finde a 5.200 km de casa.
Resumen de la Paca
Países visitados: 47
Km volados 378.639
Valoración del viaje: 4,5/5 Mariliendres

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